Cuidando el cuerpo: auto-masaje

Parece que, por fin, el otoño se hace sentir en esta parte del planeta. El clima se enfría, se vuelve húmedo y perfecto para ir hacia el interior, disfrutar de la calidez del hogar y acurrucarse bajo las mantas mientras saboreas un delicioso te. Una de mis prácticas de auto-cuidado favoritas. Pero esto no es lo que vengo a contarte aquí.

Con la luna llena en Tauro de esta noche, no se me ocurre mejor momento para volver a nosotras mismas, sentirnos, re-habitarnos y amarnos.

Por eso, hoy, te vengo a compartir sobre mi amor por los masajes. No hablaré sobre masajes profesionales (aunque los amo y los gozo profundamente), sino que te propongo disfrutar con el contacto con tu propio cuerpo, con tu piel, con nuestro hogar real que tantas veces olvidamos y descuidamos. Hoy te invito a masajearte a ti misma.

Reflexiona durante un instante… ¿Cuando fue la ultima vez que te tomaste el tiempo para sentir tu cuerpo? ¿y para tocarlo amorosamente? ¿con que frecuencia le agradeces por todo lo que hace a diario? ¿te has parado a pensarlo? ¿cuando escuchaste por ultima vez sus/tus necesidades? ¿recuerdas como se siente tu piel? ¿como huele? ¿como te sientes cuando tus manos acarician tu cuerpo? ¿que pensamientos surgen? ¿que emociones experimentas?…

Ahora, toma un aceite que te guste. Busca un lugar en el que te sientas cómoda y relajada. Un espacio sagrado a través del cual re-encontrarte con tu propio lugar sagrado. Puedes incluir velas, incienso, música… Respira profundamente durante unos minutos, mientras mantienes tu atención y tu intención en el aire entrando y saliendo a través de tu nariz. A continuación, comienza a deslizar tus manos por todo tu cuerpo desde tu pies. Hazlo muy suavemente, casi sin tocar. Como si una cálida caricia de aire tocase y despertase a su paso cada célula. Dando permiso a tu cuerpo para expresarse. Tócalo amorosamente. Sin juicio ni expectativa. Y date el espacio para reconocerlo en toda su amplitud, sin zonas prohibidas. Aprecialo y agradécele. Agradece a tus pies y a tus piernas por sostenerte y permitirte caminar. A tus caderas que te permiten danzar y gozar la vida. A tu vientre… a tus pechos… a tus manos… a tu cabeza… y deja que las palabras de gratitud hacia tu cuerpo surjan profundamente de tu interior mientras continuas masajeando cada zona conscientemente. Tomate el tiempo que sea necesario para ti. Sé amable con tu cuerpo y contigo misma. Y disfruta de cuidarte, gozarte, re-conocerte y amarte.

Feliz luna llena tribu!!!

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Juntas, crecemos!!!

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